Pueblos de Toledo
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Los romanos parece ser que fueron los primeros pobladores de la localidad de Camuñas, una población situada al sur de la provincia de Toledo que se enmarca dentro de la Comarca de La Mancha.
Sus aceites, sus vinos y el azafrán son los tres productos alimenticios que le han conseguido dar fama mundial a este municipio y es que los mismos cuentan con una calidad amparada por las denominaciones de origen correspondientes. Sin embargo, cualquier visitante que acuda a aquel para disfrutar de ellos no puede perder la oportunidad de gozar también de sus monumentos más importantes:
Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. De estilo renacentista es este templo, sito en el corazón histórico de Camuñas, que destaca especialmente por poseer una bella torre de estilo mudéjar.
Molino de viento La Unión. Como Bien de Interés Cultural está catalogada esta construcción que se puso en pie en la segunda mitad del siglo XIX y que desde ese momento se convirtió en pieza fundamental de la economía del pueblo. No obstante, hoy es uno de los símbolos de aquel.

Museo Etnológico. El Corpus Christi es la festividad más importante que existe en Camuñas pues cuenta con unas tradiciones y unas costumbres de siglos de historia y de singularidad propias. Por ello, en dicho centro cultural se permite que cualquier visitante descubra la esencia de la misma a través, fundamentalmente, de los conocidos Pecados y Danzantes. Una fiesta que está declarada de Interés Turístico Nacional y que suele celebrarse en mayo o abril.

Al sur de la provincia de Toledo, próxima a municipios como Villafranca de los Caballeros y Tembleque, se encuentra situada una localidad llamada Madridejos que tiene como principales atractivos turísticos sus Fiestas de Valdehierro, catalogadas como de Interés Cultural, o sus enclaves naturales donde toma protagonismo la conocida Fuente del Umbrión.
No obstante, en dicha villa cualquier visitante también tendrá la oportunidad de conocer un amplio número de monumentos y lugares de interés. Entre los más significativos se encuentran los siguientes:
Iglesia de El Divino Salvador. Del siglo XVI es este templo que comenzó a levantarse allá por el año 1531 y que se caracteriza por ser una mezcla perfecta entre los estilos renacentista y gótico. En su interior sobresalen especialmente sus vidrieras y su pila bautismal con cruces de la Orden de Malta.
Convento de San Francisco. En el año 1612 fue cuando se puso en pie esta edificación que cuenta en su iglesia con la Patrona de Madridejos, Nuestra Señora de Valdehierro, y que ejerció como Casa de la Cultura. En su interior se encuentra el conocido Museo del Azafrán, que se ha convertido en un importante reclamo turístico.

Casa de las Cadenas. Dentro del importante patrimonio arquitectónico y artístico de esta localidad toledana hay que aprovechar para conocer este edificio que es uno de los palacios más significativos de la misma. En el siglo XVIII se encuentra el origen del mismo que tiene como privilegios el haber dado cobijo, en el año 1796, al rey Carlos IV y a su consorte.

Toledo es una de las provincias más ricas, históricamente hablando de nuestro país. Y eso puede comprobarse no sólo en su capital sino también en localidades tales como Villa de Don Fadrique, que tiene su origen a principios del siglo XIII y que debe su nombre a uno de los diez hijos que el rey Alfonso XI de Castilla tuvo con su amante Leonor de Guzmán.
Quien tenga el placer de realizar una visita a este pueblo lo que descubrirá será un extenso y variado patrimonio arquitectónico y artístico representado por monumentos tan significativos como el yacimiento arqueológico del Molino Nuevo, englobado dentro del Paleolítico Superior, en el que se han encontrado útiles de gran valor.
De la misma forma, tampoco hay que pasar por alto el Silo y Casilla del Baldao, que puede encontrarse en un paraje conocido como Cañada Honda. Un perfecto ejemplo de lo que eran las construcciones de labor es esta donde toman protagonismo materiales como la argamasa y la mampostería.

El Molino de la Cervanta es otro de los rincones más interesantes de la Villa de Don Fadrique. En la primera mitad del siglo XIX parece ser que fue cuando se procedió a poner en pie esta construcción que en su momento ejerció un papel fundamental dentro de la economía del lugar.
Además de todos estos enclaves no hay que olvidar que, de la misma forma, existen otros muchos yacimientos de gran riqueza así como caminos rurales de gran historia o monumentos religiosos como la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

El amplio conjunto de monumentos que posee la localidad de Torrijos, sita en pleno corazón de la provincia de Toledo, es, sin ningún tipo de dudas, el principal atractivo de la misma. Es el elemento que ha hecho de ella una de las urbes más visitadas anualmente por multitud de turistas ansiosos por descubrir las joyas del arte y de la arquitectura que la Historia ha dejado en dicha tierra.
De esta manera, cualquiera que llegue a este núcleo poblacional tiene obligatoriamente que realizar una visita por rincones tan bellos y mágicos como su Colegiata que data del siglo XVI. En concreto fue en el año 1509 cuando comenzaron las obras de construcción de esta edificación que está a medio camino entre el estilo gótico y el renacentista.

No menos significativo e importante en Torrijos es el Palacio de Don Pedro de Castilla que, como su propio nombre indica, fue mandado construir por dicha figura. En él sobresalen estancias de gran valor como sería el caso de sus dos claustros. Y todo ello sin olvidar tampoco la riqueza de artesonado que puede admirarse en esta edificación.
El tercer monumento más singular y admirado en esta villa toledana es la Ermita del Cristo de la Sangre que, según los historiadores, fue erigida sobre lo que anteriormente funcionó como sinagoga judía. No obstante, en sus orígenes y durante un tiempo considerable sirvió como hospital. Entre sus espacios más especiales se encuentra el patio renacentista que ejerce como alma del mismo.

Manzanech es el nombre que en el siglo XIII se le daba a la actual localidad de Manzaneque, sita en la provincia de Toledo, y es que de esta manera se reconocía el importante número de manzanos que existían en sus tierras cuando se llevó a cabo la fundación de la misma.
Dentro de la comarca de los Montes de Toledo es más concretamente donde se encuentra enclavada dicha villa, de origen visigodo según los expertos historiadores, que se ha convertido en un referente dentro de la provincia castellanomanchega. Y es que es un destino interesante para disfrutar de unas vacaciones o de una escapada pues da la oportunidad de disfrutar del bello entorno natural pero también del resto de sus atractivos más interesantes.

De esta forma, el visitante que ponga un pie en Manzaneque no puede pasar por alto el conocer in situ alguno de los monumentos más importantes del lugar. En concreto, son dos que se han convertido en símbolos de la localidad. Nos estamos refiriendo, por un lado, al Castillo, que data del siglo XV y, por otro lado, a la Ermita de San Sebastián.
Asimismo otro de los atractivos del municipio es el conjunto de sus festividades que mantienen tradiciones antiquísimas y que tienen un marcado carácter popular, además de religioso. Entre aquellas habría que subrayar el valor de la fiesta de San Sebastián que se celebra el 20 de enero, San Antonio el 13 de junio, Nuestra Señora de la Asunción que se desarrolla el 15 de agosto y el Santísimo Cristo de la Fe que se conmemora el último fin de semana del mes de agosto.

En pleno corazón de España es donde se encuentra situada la localidad toledana de Tembleque. Un singular topónimo este tras el que se halla una villa que se caracteriza e identifica fundamentalmente por su bella y espectacular monumentalidad, símbolo inequívoco de la tierra.
Entre las construcciones más significativas que existen en el municipio y que recomendamos visitar a todos los turistas que lleguen aquí están las siguientes:
Plaza Mayor. Sin duda alguna, este espacio es el más afamado que posee. En el siglo XVII parece ser que fue cuando se procedió a erigir este enclave que se identifica por dos señas de identidad: porque es un perfecto ejemplo de lo que es la arquitectura tradicional manchega y porque se ha encargado a lo largo de los siglos de albergar además diversos espectáculos taurinos.

Casa de las Torres. En la segunda mitad del siglo XVIII fue, sin embargo, cuando se procedió a la edificación de esta vivienda palaciega de la familia Fernández-Alejo que destaca por haber sido una de las últimas construcciones barrocas que se hicieron en España.
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. El templo más significativo de Tembleque es este que se levantó en el siglo XVI, más exactamente sus obras comenzaron en el año 1509, y que se enmarca dentro del estilo gótico.
La Casa de Postas, la Ermita del Cristo del Valle o la Ermita de la Veracruz son también otros de los monumentos más interesantes y valiosos de este municipio toledano, catalogado como Conjunto Histórico-Artístico.
Una de las principales señas de identidad de la ciudad de Toledo es el hecho de que en ella han quedado plasmadas y reflejadas las huellas de las ricas y diversas culturas que moraron en sus tierras. De aquellas puede disfrutarse y enriquecerse cualquier turista que visite la urbe realizando un recorrido por instituciones y edificaciones como es el caso del Museo Sefardí.
La cultura judía y sus múltiples manifestaciones son el eje central entorno al cual gira este espacio expositivo que toma como sede el antiguo Convento de Caballeros de Calatrava, que se encuentra anexionado a la bella Sinagoga del Tránsito.
En el año 1971 fue cuando abrió sus puertas dicho museo de Toledo que cuenta con una extensa serie de colecciones de gran valor histórico entre las que destaca, por ejemplo, la que gira entorno a la religión y al ciclo festivo de judíos y sefardíes. Esta se compone tanto de vestigios etnográficos como arqueológicos como, por ejemplo, una Torah.
De la misma forma también es muy interesante el fondo documental existente en lengua hebrea y sefardí donde toma especial protagonismo el Centro de Estudios Hebraicos. Y todo ello sin olvidar otra serie de documentos que realizan un recorrido histórico desde la llegada a la Península Ibérica de la cultura judía hasta la situación vivida durante los reinos cristianos pasando por la Inquisición, los conversos y la expulsión en el año 1492.
En concreto, las áreas que conforman este centro cultural son las siguientes:
- Sala I: Los judíos en el Antiguo Oriente.
- Sala II: Los judíos en época romana y visigoda.
- Sala III: España Cristiana, siglos XIII-XV
- Sala IV: Los Sefardíes
- Sala V: Galería de Mujeres
- Patio oriental: excavación arqueológica.
- Jardín de la Memoria.
Segurilla es conocida por su antigua atalaya árabe del siglo XI y se ha caracterizado a lo largo de la historia por una tradición de observación y seguridad. De ahí viene también su nombre, Segurilla.
Está muy bien comunicada con Madrid, a poco más de una hora por la carretera de Extremadura y es una magnífica puerta de una pintoresca comarca, la Sierra de San Vicente, que con alturas de hasta 1331 m.
se extiende desde el Alberche hasta el Valle del Tiétar.
Destaca por su indómito paisaje, sus costumbres peculiares y su propio microclima.
El color y olor de las plantas aromáticas de sus montes son una reserva medicinal de incalculable valor.
La ganadería y la agricultura han sido las principales actividades de las gentes de Segurilla, por eso es habitual encontrarse todavía con caballos y vacas pastando en sus prados junto a alcornoques centenarios, zahurdas de cerdos escondidas entre la maleza, rebaños de ovejas interrumpiendo la circulación o mulas arando una pequeña parcela junto a la carretera.
Pero en la actualidad, Segurilla mira al futuro, y lo mira de varias formas.
Segurilla tiene un cielo muy limpio, como su aire y como la mirada de sus gentes. Por ello se acaba de inaugurar un observatorio astronómico que sustituye a la atalaya árabe en su vocación de vigilar y que nos permite observar uno de los cielos más claros del planeta.
También ha nacido una pujante oferta turística con varios establecimientos rurales, del que queremos destacar
SPA rural Ars Vivendi, un hotel rural con encanto que nos puede servir de plataforma para descubrir estas tierras. Combina la tranquilidad del campo con la comodidad de un hotel de alta gama.
Está especializado en escapadas románticas exclusivas y ofrece también circuitos termales, masajes y tratamientos. Puede ser un excelente regalo de aniversario o una sorpresa para celebrar un cumpleaños.

Una de las localidades más importantes que existe en la provincia de Toledo es Illescas, no sólo por el número de habitantes que posee sino también por la gran riqueza que tiene desde un punto de vista patrimonial y artístico. Por tal motivo, si visita esta urbe no puede marcharse sin antes realizar un recorrido por alguna de sus edificaciones más significativas.
Entre los rincones de obligado recorrido se encuentra, por ejemplo, el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad que fue construido a principios del siglo XVI. Un templo que es conocido fundamentalmente por el hecho de que en su interior conserva varias obras del gran pintor El Greco.
De la misma forma se hace necesario visitar en Illescas la Iglesia Parroquial de Santa María y la Torre Mudéjar, construcciones que cuentan con la catalogación de Monumentos Nacionales y que se han convertido en dos de los símbolos más relevantes de dicha ciudad.
Igualmente también hay que realizar un recorrido hasta la calle del Greco para poder admirar in situ el conocido Arco de Ugena, que actualmente es la única puerta de las cinco que existían en la antigua muralla que fue mandada a construir en el siglo XI por el entonces rey Alfonso VI. Su estilo es mudéjar.

El Convento de la Concepción de la Madre de Dios que data del siglo XVI, la Plaza de las Cadenas o el Olmo del Milagro son otros de los rincones que hay que visitar. En especial este último árbol que tiene quinientos años de vida.
“Casas Rojas”, en honor a los hermanos pelirrojos que poseían unas viviendas en el lugar, es el origen del topónimo de uno de los municipios más emblemáticos de la provincia de Toledo:
Casarrubios del Monte.
Al norte del citado territorio manchego es donde se halla enclavada esta villa, perteneciente a la Comarca de La Sagra, que es un lugar que merece la pena visitar tanto por el conjunto de sus monumentos como también por las distintas fiestas y celebraciones que va festejando a lo largo de todo el año.
En lo que respecta a los lugares de mayor interés hay que realizar una visita obligada a su castillo que data del siglo XV, a la Ermita de Nuestra Señora de la Salud y a la Parroquia de la Natividad de Nuestra Señora. Un templo este que fue construido entre los siglos XV y XVI y que se enmarca dentro de lo que es el estilo herreriano.
Su porte y su apariencia dejan asombrados a los visitantes pero también el conjunto de piezas de valor que conserva en su interior tales como una pintura gótica de la Virgen de la Rosa o una obra de “El Martirio de San Andrés” que pertenece a la conocida escuela madrileña.
En cuanto a fiestas merece destacarse la de San Isidro que se realiza el 15 de mayo, la Semana Cultural que tiene lugar a primeros del mes de septiembre, o la fiesta en honor a Nuestra Señora de Gracia el 13 de septiembre. Y eso sin olvidar las diversas verbenas y encierros.
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29 de marzo de 2012 |
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