junio del 2012
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Camilo José Cela en su inolvidable obra titulada Viaje a la Alcarria (1948) hacía referencia al edificio que ahora nos ocupa: el Palacio de Ibarra. Una construcción que se encuentra situada en la localidad de Brihuega, en la provincia de Guadalajara.
Una edificación, símbolo de esta villa, que se levantó en el siglo XVI por orden de los Señores de Ibarra y que más exactamente se estableció en un paraje de gran belleza medioambiental al estar rodeado de robles y de diversa y variada vegetación.
De estilo barroco es como puede calificarse a este edificio que sigue ciertos patrones similares a los que tenían en ese momento las casas señoriales que se levantaban en Madrid, algo que indudablemente estaba influido por el hecho de que el maestro del mismo fuera el arquitecto Gaspar de la Peña que había realizado construcciones de características similares en la capital de España.

Su portada blasonada, el patio o sus torres son algunos de los elementos más significativos de este Palacio de Ibarra que tiene a sus espaldas un importante hecho histórico en el que fue absoluto protagonista. Nos estamos refiriendo a un trágico suceso que ocurrió dentro de la Batalla de Guadalajara durante la Guerra Civil Española.
Y es que dicha edificación se convirtió en el refugio del bando italiano que apoyaba a los sublevados. Aquel se enfrentó en una lucha sin cuartel con el batallón Garibaldi que estaba a favor de la República y eso dio lugar a la muerte de diversos militantes.

Uno de los enclaves más bellos y singulares de la ciudad de Toledo es la Mezquita de las Tornerías, también conocida como Mezquita de la Casa de Tornerías, que actualmente acoge en su seno la Fundación Centro de Promoción de la Artesanía.
Sobre unos antiguos vestigios de origen romano se construyó dicha edificación en el siglo XI, más exactamente en su segunda mitad, que a lo largo de su historia no sólo se ha utilizado para llevar a cabo distintas liturgias musulmanas sino también como mesón, vivienda o comercio.
Quien se encuentre de visita o disfrutando de unas vacaciones en la mencionada ciudad castellanomanchega y desee conocer esta construcción tendrá que trasladarse hasta la calle Tornerías pues es allí donde se asienta aquella, de la que toma precisamente su nombre.

Una vez en ella es pueden admirar elementos de gran valor histórico y artístico como, por ejemplo, los depósitos romanos sobre los que se asentó y que se definen por sus arcos de medio punto. De igual manera, en esta mezquita también puede disfrutarse del muro de la qibla o del mihrab.
Sus arcos de herradura, su cúpula nervada o las nueve estancias que le dan forma son los otros elementos más características de esta construcción religiosa que se erigió tomando como modelos otras que existían en Toledo como sería el caso de la Mezquita del Cristo de la Luz.

En la provincia de Albacete y más concretamente en la población que le da nombre, se encuentra enclavado el conocido Castillo de Caudete, uno de los símbolos de la localidad. Fortaleza aquella que tiene origen andalusí y que data del siglo XII cuando se erigió la edificación original en un cerro existente en el centro de la villa.
“Lo Castell de Capdet” fue como antiguamente se conoció a aquella durante la Edad Media. Uno de los episodios más trascendentales en la historia de la misma fue su destrucción como consecuencia de las guerras entre Pedro de Castilla y Pedro de Aragón. Sin embargo, tiempo después se llevaría a cabo su recuperación y el resultado es el que hoy podemos apreciar.
Por tal motivo, la apariencia actual de este castillo es del siglo XIV aunque el paso del tiempo y diversas acciones han dado lugar a que haya sufrido cierto deterioro.
No obstante, quien visite dicha fortaleza podrá admirar elementos de gran valor arquitectónico y artístico como sería el caso, por ejemplo, del alambor o de los llamados merlones. De estos últimos se conservan un total de treinta y cuatro en un estado magnífico.
Sus dos torres musulmanas son otros de los elementos más importantes y relevantes que hay que apreciar en este Castillo de Caudete, en cuyo entorno al llegar el mes de agosto tiene lugar un concierto de música festera que es el encargado de ejercer como pórtico de la conocida Fiesta de Moros y Cristianos.

Aunque sus casas colgadas con quizás el elemento más significativo de la ciudad de Cuenca no podemos pasar por alto el hecho de que cuenta con más patrimonio arquitectónico que merece la pena conocer a fondo. Entre este destacaría el Convento de la Merced que está catalogado como Monumento Histórico-Artístico.
En el periodo comprendido entre los siglos XVI y XVIII fue cuando se levantó dicha edificación religiosa que se enmarca dentro de lo que es el estilo barroco y que pertenece a las órdenes de los Mercedarios y de las Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada. Religiosas estas últimas que en la actualidad son quienes moran dicho espacio.
Quien visite el citado convento debe tener presente que tendrá ante sí un enclave que cuenta con un amplio número de elementos que merece la pena admirar. Entre ellos destaca, por ejemplo, la fachada de la iglesia que se caracteriza fundamentalmente porque se define como obra manierista.

El claustro igualmente merece reseñarse. Este se erigió en el siglo XVI en lo que antiguamente fue el patio del palacio sobre el que se edificó del cual conserva una serie de muros realizados en mampostería.
Otro hecho que no hay que dejar de admirar es el aire jocoso que se le ha dado a la fachada este en la que pueden encontrar unas máscaras de hombre y de mujer.

Castilla la Mancha tiene el privilegio de contar con una serie importantes de fortalezas repartidas a lo largo de todo su territorio y entre ellas habría que citar, por ejemplo, el Castillo de Salvatierra que se halla enclavado en la provincia de Ciudad Real. En concreto, nos lo encontramos muy próximo a la conocida localidad de Calzada de Calatrava.
En el periodo comprendido entre los siglos X y XI fue cuando los musulmanes levantaron esta fortificación en una cima cercano al monte volcánico de Atalaya. Sobre una antigua construcción romana fue donde la edificaron a esta fortaleza que en el año 1198 pasó a ser tomada por los cristianos.
Sin embargo, estos no fueron sus dueños definitivos pues en el siglo XIII la volvieron a recuperar los musulmanes y tiempo después harían lo propio nuevamente los cristianos.

El hecho de que unos y otros no dudaran en reconquistarla una y otra vez se debía fundamentalmente a su valor estratégico y es que les permitía estar en todo momento atentos a los posibles ataques que pudieran sufrir por parte de sus enemigos así como para establecer bien sus ofensivas.
En estos momentos quien decida visitar el citado Castillo de Salvatierra lo que podrá es apreciar los vestigios que aún quedan de él como sería el caso de la torre homenaje que alcanza los doce metros de altura y que llama la atención porque para su fabricación se utilizó piedra volcánica.

El edificio que alberga la sede de la Presidencia de Castilla la Mancha es el Palacio de Fuensalida que se encuentra enclavado en la ciudad histórica de Toledo. Un lugar aquel de obligada visita ya que, de esta manera, se podrá conocer una de las construcciones más significativas de la urbe que está datada en el siglo XV, y más concretamente en su primera mitad.
El que fuera primer conde de Fuensalida, Pedro López de Ayala, fue quien mandó erigir esta edificación de arquitectura civil que podemos encontrar en pleno centro histórico de la mencionada ciudad y más concretamente junto a otras construcciones que forman parte del patrimonio artístico más visitado de la misma: el Taller del Moro y la Iglesia de Santo Tomé, que se levantó en el siglo XII sobre una antigua mezquita.
Quienes decidan realizar un recorrido para conocer en primera persona el palacio que nos ocupa deben saber que en él destacan una serie de elementos tales como su gran patio central que se enmarca dentro de lo que es el estilo mudéjar o su portada en la que llaman la atención los escudos de los Condes de Fuensalida.

Asimismo tampoco hay que pasar por alto las yeserías mudéjares o la escalera plateresca que une dicha edificación con el anteriormente mencionado Taller del Moro.
El último dato que hay que destacar de esta construcción es que en ella murió la reina Isabel de Portugal que utilizó la misma durante el siglo XVI como sede de su corte.

Almansa, en la provincia de Albacete, es conocida por su interesante belleza y valor patrimonial. Y es que cuenta con relevantes construcciones como su Castillo o la Iglesia Arciprestal. Sin embargo, desde estas líneas nos vamos a acercar a una de las edificaciones más importantes que posee desde el punto de vista de la arquitectura civil.
En concreto nos vamos a centrar en el conocido Palacio de los Condes de Cirat. Como Casa Grande también se denomina a dicho edificio majestuoso, que se halla enclavado en la Plaza de Santa María, cuyo origen se remonta al siglo XVI cuando se tomó la decisión de erigirlo para beneficio de un noble de la ciudad, Alfonso de Pina.
Distintos son los elementos que posee y que consiguen llamar la atención de sus visitantes, no obstante, uno de los más significativos y espectaculares es, sin duda alguna, su fachada pues cuenta con un marcado carácter manierista en el que pueden apreciarse ciertas reminiscencias de tendencias italianas.

Igualmente bello es el patio que muestra columnas de estilo jónico en los dos cuerpos de la edificación así como una serie de arcos que muestran un espacio no sólo estéticamente agradable sino también un perfecto ejemplo de armonía.
Asimismo, del Palacio de Condes de Cirat tampoco hay que marcharse sin disfrutar de sus jardines pues actualmente en ellos se encuentra un museo natural y abierto de escultura contemporánea que permite conocer en profundidad la obra de José Luis Sánchez, un artista nacido en Almansa pero que cuenta con un gran prestigio fuera de las fronteras españolas.

Castilla la Mancha es una de las comunidades autónomas que puede presumir de contar con un amplio número de fortificaciones de gran valor histórico. Entre ellas destaca, por ejemplo, el Castillo de Alarcón, que se encuentra situado en la localidad que le da nombre, la cual pertenece a la provincia de Cuenca.
De origen árabe parece ser que es esta construcción, actual parador, que tiene una leyenda a sus espaldas con la que se intenta explicar las manchas de color oscuro, negras y rojas, que se encuentran en la argamasa de la misma. En concreto dicha historia dice que estas corresponden al cuerpo de un joven que fue asesinado y mezclado con aquella pues intentó matar al señor del castillo por haberle rechazado como pretendiente para su hermana.

Ya más real destaca el conjunto de anécdotas y vivencias históricas que ha tenido dicha construcción que comenzó ejerciendo como un bastión fundamental para los árabes durante las diversas pugnas y contiendas de carácter interno que tenían. No obstante, después de ello también pasó a ser una fortaleza que fue muy tenida en cuenta por los distintos reyes de Castilla.
Igualmente estuvo en manos de importantes e ilustres personajes históricos como el marqués de Aguilar o Alejandro de Alarcón.
A todo lo citado podemos añadir que este citado castillo forma parte de un interesante conjunto artístico defensivo de Alarcón donde se incluyen además un recinto amurallado y cinco torres erigidas de manera estratégica.

Su Castillo, el Palacio de los Condes de Cirat, la Iglesia de la Asunción o la Plaza de San Agustín son algunos de los rincones más bellos y emblemáticos de la ciudad de Almansa, en Albacete. Sin embargo, cualquier turista que visite la misma no puede dejar de conocer, además de estas edificaciones citadas, otra de gran interés como es la Iglesia del Convento de las Agustinas.
Precisamente en la anteriormente citada plaza, y de espaldas al templo arciprestal, es donde se encuentra situada esta construcción religiosa que, según los datos que se han podido conseguir, fue levantada en el siglo XVIII. Una tarea que fue realizada bajo las órdenes de Juan Fauquet.
Varios son los elementos que podríamos destacar de este templo albaceteño que ahora nos ocupa y entre ellos se encontraría, sin lugar a dudas, su fachada principal en la que puede admirarse una inscripción: la de 1704, que correspondería al momento en el que comenzó a levantarse.

De igual manera, también merece subrayarse el valor artístico del altorrelieve que presenta en su portada, el gran florón pinjante o las columnas de tipo salomónico que son una auténtica maravilla.
Estos son algunos de los elementos que identifican a la iglesia que estamos abordando junto a la cual se erige el propio convento, que es de clausura y que parece ser fue fundado entorno al año 1609.

En la provincia de Cuenca y más exactamente en la localidad de Puebla de Almenara se encuentra situada una de las fortificaciones más interesantes de toda la comunidad autónoma de Castilla la Mancha. Nos estamos refiriendo al Castillo de Puebla de Almenara, que se construyó sobre una antigua fortaleza, parece ser, de origen andalusí.
En el periodo comprendido entre los siglos XIV y XV fue cuando se levantó dicha edificación en la conocida Sierra Jarameña. Y se decidió erigirla básicamente con un sentido y objetivo defensivo de toda la población del lugar.
La famosa familia de Los Mendoza fue la propietaria de este citado castillo, no obstante y sin lugar a dudas, su dueña más importante y afamada a nivel nacional fue Ana de Mendoza y de la Cerda, conocida por ser la Princesa de Éboli. Una mujer que ejerció un papel muy importante en la historia por ser una de las mentes más privilegiadas del siglo XVI, que se caracterizaba por llevar un parche en uno de sus ojos y que estuvo envuelta en una serie de tramas políticas y palaciegas como consecuencia de ser la amante del rey Felipe II.

Juan de Zamora fue el arquitecto o maestro que puso en alza dicha fortaleza de gran importancia histórica en la que cualquier visitante podrá dejarse maravillar por enclaves de primer orden como la torre del homenaje, las caballerizas o el patio central.