mayo del 2012
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La cultura romana ha dejado una profunda huella en nuestro país y la misma aún puede apreciarse a lo largo de nuestra geografía en multitud de rincones que se han convertido en algunos de los principales atractivos del lugar donde se ubican. Esto es precisamente lo que sucede en la localidad de Saelices, en la provincia de Cuenca, que posee el conocido Anfiteatro de Segóbriga.
En la antigua ciudad romana de Segóbriga es donde se erigió aquel en el periodo comprendido entre los siglos I y II a.C. En aquel momento se estableció justo enfrente del teatro y tenía el orgullo de ser el edificio más extenso de cuantos existían en el lugar.
El objetivo que persiguieron los romanos cuando decidieron levantar este anfiteatro era crear un espacio que se convirtiera en escenario de una serie de espectáculos que entretuvieran a la población como las luchas entre gladiadores, las peleas entre animales o las llamadas “venationes” que eran los enfrentamientos que se producían entre hombres y animales.

En concreto, en este anfiteatro había una capacidad para albergar a un total de 5.500 espectadores pues las dimensiones del mismo eran bastante considerables. En concreto tenía y tiene 75 metros de largo y las de la arena eran de 40 x 34 metros.
Por todos estos motivos es de gran interés que quienes visiten la localidad de Saelices lleven a cabo la visita a este enclave que se encuentra en un muy buen estado de conservación. No obstante, hay que subrayar que durante siglos el mismo ha sido utilizado para guardar animales por lo que se han perdido materiales de gran valor.

Como Monumento Histórico-Artístico está catalogado uno de los edificios religiosos más emblemáticos de todo el patrimonio que posee la urbe de Ciudad Real. Se trata de la Iglesia de San Pedro que, según establece la Historia, fue construida en el siglo XIV por orden de los Caballeros de la Flor y Nata de esta tierra.
A la hora de definir dicho templo hay que subrayar que se enmarca dentro de lo que es el estilo gótico y que sorprende por la belleza de su exterior donde sobresale especialmente la Puerta del Perdón. Esta recibe este nombre porque precisamente se encontraba enfrente de la cárcel.
La torre con chapitel es otro de los elementos más importantes de dicha iglesia en cuyo interior se abre de par en par para mostrar a todos los visitantes la riqueza y belleza que posee. Así, por ejemplo, uno de los elementos más admirados es la Capilla de los Coca donde descansan los restos de Fernando de Coca, el que fuera confesor de Isabel I de Castilla.

En el siglo XV fue cuando se realizó dicho sepulcro yacente que se enmarca dentro de lo que sería la escuela hispano flamenca y que permanece junto a otro elemento de gran valor de esta Iglesia de San Pedro, un retablo de la Virgen de Loreto realizado en alabastro.
La bóveda estrellada, la reja isabelina o la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno son otros de los rincones más bellos de este templo que, desde luego, merece la pena visitar en Ciudad Real.

En el mes de mayo, más concretamente el Domingo de Pentecostés, se celebra en la localidad de Atienza, en Guadalajara, una de las fiestas más antiguas y espectaculares no sólo de la citada provincia sino también de toda la comunidad autónoma de Castilla la Mancha. Nos estamos refiriendo a La Caballada, que está declarada de Interés Turístico Nacional.
El origen de esta celebración se remonta, ni más ni menos, que al año 1162 cuando un grupo de arrieros llevaron a cabo la liberación del niño y ya entonces rey Alfonso VIII que había sido secuestrado por su tío Fernando con la intención de robarle el trono. Un hecho histórico aquel de gran importancia que desde entonces es conmemorado en Atienza con todos los honores.
Los hermanos de la Cofradía de la Santísima Trinidad, que visten con sombrero de ala ancha y grandes capas mientras portan dulzainas y tamboriles, son parte fundamental de esta fiesta que tiene su día grande el domingo aunque las también se organizan actos como la degustación por parte de aquellos de las tradicionales siete tortillas de vigilia, una por cada uno de los días que tardaron en libertad al pequeño monarca.

Como decíamos, el día grande de La Caballada es el domingo y en él se celebra la Romería de la Estrella donde adquieren mucho protagonista la procesión a caballo, la subasta de roscos y frutos, el baile de la Virgen o las carreras de caballos. Un festejo desde luego que merece la pena conocer y presenciar en primera persona.

A la hora de establecer un recorrido por la ciudad de Albacete para conocer a fondo el interesante patrimonio arquitectónico y artístico que posee, es indispensable preparar una visita a uno de sus símbolos y a una de las edificaciones más importantes de toda la ciudad: la Catedral de San Juan Bautista.
Sobre un antiguo templo mudéjar es donde se levanta dicho templo que comenzó a construirse allá por el año 1515 y que destaca especialmente porque cuenta con la convivencia de diversos estilos artísticos tales como el neogótico o el neorrománico que hacen de él un lugar de obligada visita.
Dos estilos aquellos que precisamente están reflejados cada uno en una de las fachadas de esta edificación. Por un lado, está la principal que es la neogótica y que llama especialmente la atención tanto por el rosetón que la preside como por la torre del campanario que posee y que es impresionante.
Por otro lado, en la fachada sur es donde queda patente el estilo neorrománico representado especialmente a través de las arquivoltas y de los capiteles con motivos vegetales que existen en las columnas.

Una vez en el interior de la Catedral de San Juan Bautista muchos son los elementos que hay que admirar, no obstante, entre los principales se encuentran las columnas jónicas de más de trece metros de altura. Estas fueron diseñadas por el gran maestro Diego de Siloé y están consideradas como las más hermosas de todo el Renacimiento de nuestro país.

Pensar en conocer la comunidad autónoma de Castilla la Mancha es algo que debe llevar consigo el establecimiento de la elección de una serie concreta de lugares a visitar. Y es que esta región es muy amplia y además cuenta con un amplio número de enclaves naturales, históricos o poblaciones que merece la pena ver in situ.
Entre estos se encontraría la localidad de Cañete, sita en la provincia de Cuenca, que es ideal para disfrutar de lo que se conoce con el nombre de turismo rural pero que igualmente ofrece al visitante la posibilidad de descubrir durante su estancia monumentos y construcciones de interés.
Este sería el caso, por ejemplo, del Castillo. Llegar hasta él lo primero que supondrá es dejarse maravillar por el espectacular entorno que posee pues se halla enclavado junto al río Mayor del Molinillo y en lo alto de un cerro. Luego, seguidamente habrá que centrarse en esta fortaleza que tiene origen andalusí y que durante los siglos ha sido sometida a un sinfín de reformas y remodelaciones.
De la misma forma, también hay que destacar la Muralla de Cañete que también se engloba dentro de la etapa andalusí y que fue la encargada de proteger a la ciudad durante épocas pasadas. Hoy sobresale en ella especialmente, por su belleza, la Puerta de las Eras.

La Ermita de la Virgen de la Zarza, la Iglesia de San Julián o la Iglesia de Santiago son otros de los rincones que hay que visitar en esta localidad conquense con gran encanto que es la tierra natal de Don Álvaro de Luna, el noble castellano que ejerció como valido del rey Juan II de Castilla.

Visitar Guadalajara es, entre otras muchas cosas, una oportunidad magnífica para conocer a fondo su interesante y rico patrimonio arquitectónico y artístico. Precisamente, dentro de él destaca una construcción que se ha convertido en uno de los símbolos indiscutibles de la ciudad: el Palacio del Infantado.
Íñigo López de Mendoza y Luna, el que fuera segundo duque del infantado, fue quien ordenó construir esta edificación que comenzó a erigirse a finales del siglo XV, más concretamente en el año 1480. Ella se engloba dentro del estilo gótico isabelino aunque es cierto que quien tenga la oportunidad de admirarla descubrirá también elementos renacentistas.
Uno de los aspectos que más llama la atención de dicho edificio es su fachada y es que la misma está considerada como una de las más bellas joyas del gótico civil que existe no sólo en Castilla la Mancha sino también en toda España. En ella pueden admirarse desde una galería de balcones y garitones hasta las puntas de diamante que la inundan.
Ya en su interior, la construcción sigue sorprendiendo. Y es que cuenta con espectaculares espacios como el conocido Patio de los Leones donde se establece una doble arquería superpuesta y columnas pertenecientes al arte dórico.

La galería del jardín, la sala de Crono con símbolos zodiacales, la sala de las batallas o la sala de la Atalanta son otras de las estancias que no hay dejar pasar la oportunidad de visitar. Especialmente vea esta última donde se hallan una chimenea de mármol italiano y unas pinturas en el techo realizadas por Cincinato a finales del siglo XVI.

Las casas colgadas son indiscutiblemente el patrimonio arquitectónico y artístico que ejerce como símbolo y embajador de la ciudad de Cuenca. Sin embargo, es innegable que en dicha urbe existen otros monumentos también de gran belleza que, de la misma forma, merecen ser visitados si se está en aquella.
Precisamente este sería el caso de la Catedral de Santa María y San Juliánque es el principal templo de la capital conquense y que tiene su origen a finales del siglo XII. Más concretamente comenzó a levantarse entorno al año 1196 por orden e inspiración de Leonor de Inglaterra, hermana de Ricardo Corazón de León.
La primera catedral gótica de Castilla, junto a la de Ávila, fue dicha edificación religiosa que se enmarca dentro de lo que es el estilo anglo-normando. No obstante, hay que subrayar que con motivo del paso de los años aquella ha ido siendo rehabilitada y transformada lo que ha dado lugar a que hoy día en ella puedan admirarse también elementos barrocos o neogóticos.

Todo ello supone que visitar este templo sea una auténtica maravilla y una absoluta experiencia de conocimiento artístico. En el interior sorprenden muchos aspectos pero de modo especial lo hace la ventana de cristales que ilumina el fondo del altar que fue realizada por el gran arquitecto barroco Ventura Rodríguez.
El claustro del siglo XVI y las vidrieras que habían desaparecido, y que se han realizado siguiendo los patrones de las que existen en la catedral alemana de Colonia, son otros de los valores que hacen de esta edificación de Cuenca una maravilla artística.

Guadalajara guarda muchos rincones en su seno que son una auténtica maravilla desde el punto de vista arquitectónico y artístico. Y eso es precisamente lo que le sucede a la villa de Sigüenza, situada al norte de dicha provincia, que es un espléndido lujo para todos aquellos apasionados del arte y de la historia que la visiten.
Y es que en ella se puede disfrutar de un amplio e interesante patrimonio como sería el caso, por ejemplo, de la Catedral Basílica de Santa María que data del siglo XII y que está catalogada como Bien de Interés Cultural. Dentro del estilo románico-cisterciense se enmarca dicho templo que destaca por su sacristía o por el sepulcro del conocido Doncel de Sigüenza (Martín Vázquez de Arce) que es una de las principales esculturas del gótico en nuestro país.
De la misma forma, también hay que subrayar el valor y la belleza del Castillo de esta localidad, hoy convertido en Parador Nacional. A principios del siglo XII fue cuando comenzó a erigirse este palacio-fortaleza que sobresale porque se levantó sobre una construcción de origen musulmán.

Tampoco hay que olvidarse de la afamada Casa del Doncel que data del siglo XIII y que se enmarca dentro de lo que es el estilo gótico civil. Se encuentra en pleno barrio medieval y sorprende por su fachada almenada.
La Plaza Mayor o el Monasterio de Nuestra Señora de los Huertos son otros de los enclaves que, sin duda alguna, hay que incluir en el recorrido histórico y artístico por Sigüenza.

La mayor ciudad, en cuanto a número de habitantes, que existe en la comunidad autónoma de Castilla la Mancha es Albacete de la que por primera vez se tiene conocimiento durante la época andalusí, tiempo aquel en el que era conocida como “El llano” dado el carácter plano de sus tierras.
Un lugar este que para muchos puede ser completamente desconocido pero que merece la pena visitar pues, entre otras muchas cosas, cuenta con una interesante riqueza patrimonial que, desde luego, a nadie que la conoce deja indiferente. Por ello, si tú eres una de esas personas que aún no ha tenido la oportunidad de recorrer esta urbe te damos a conocer algunos de los rincones que no puedes dejar de admirar en tu primera visita a la misma.
De esta forma, hay que destacar, por ejemplo, la Catedral de San Juan Bautista que se encuentra enclavada junto a la Plaza Virgen de los Llanos. En el año 1515 fue cuando se estableció el comienzo de las obras de construcción, sobre una antigua edificación mudéjar, de este templo que, sin embargo, no concluirán por completo hasta 1959.
A medio camino entre el neogótico y el neorrománico se encuentra dicha catedral en la que sobresalen especialmente las columnas jónicas de más de 13 metros de altura que posee y es que están consideradas como las más bellas de todo el Renacimiento en nuestro país.

El Centro Cultural de la Asunción es otra de las visitas obligadas pues se asienta sobre un antiguo convento del siglo XVI. Y lo mismo sucede con el Palacio de la Diputación, la singular galería comercial modernista del Pasaje de Lodares o el Parque de Abelardo Sánchez.

El principal atractivo turístico que posee, sin lugar a dudas, la ciudad de Toledo es su extenso y rico patrimonio arquitectónico y artístico que es fruto de la mezcla de culturas que en ella ha existido. Y entre dicho conjunto de monumentos y lugares de interés llama especialmente la atención la Catedral de Santa María.
Catedral Primada es también como se conoce a este templo que está considerado como el mejor ejemplo de la arquitectura de estilo gótico en nuestro país.
En el año 1226 es cuando comenzaron las obras de construcción de dicha edificación que está realizada con piedras blancas procedentes de Olihuelas, en la localidad toledana de Olías del Rey.
El exterior de esta catedral desde luego que sorprende por la riqueza y belleza que posee representada básicamente en las diversas puertas que la conforman entre las que destacan especialmente las conocidas Puerta del Reloj, que se caracteriza por ser la más antigua de todas, y la Puerta de los Leones que es la moderna al datar del periodo comprendido entre los siglos XV y XV.
Ya en el interior cualquier rincón del templo llama la atención por su majestuosidad. Este sería el caso, por ejemplo, de la Capilla Mayor en la que puede admirarse desde una reja de piedra que es de lo más espectacular hasta los sepulcros de Alfonso VIIo del hijo de Alfonso XI, Pedro de Aguilar.

La Capilla Mozárabe, la Capilla de los Reyes Nuevos, los enterramientos de la familia Trastámara, la sillería del coro realizada por Berruguete o las vidrieras medievales son otros de los elementos que hacen de la Catedral de Toledo un lugar de visita obligada.