
Uno de los monumentos más importantes que tiene la localidad toledana de Talavera de la Reina es la Basílica de Nuestra Señora del Prado. Un templo este que rinde honores a la patrona de la villa, la que le da nombre al mismo.
Como Bien de Interés Cultural está catalogado aquel que comenzó a erigirse en el siglo XVI, de ahí que se enmarque dentro del estilo renacentista. No obstante, las remodelaciones y ampliaciones llevadas a cabo posteriormente también le han dotado de matices más propios del estilo barroco.
Muchas son las señas de identidad que convierten a este monumento religioso en uno de los que hay que visitar irremediablemente si se viaja a Talavera de la Reina, pero, sin embargo, uno de los más significativos y singulares es el conjunto de la cerámica que posee. En este sentido se puede destacar de manera especial la que existe en las naves laterales pues data del siglo XVII, momento aquel en el que la cerámica de la villa era de reconocido prestigio tanto dentro como fuera del país.

Asimismo hay que subrayar el valor de la bóveda de cañón de la capilla mayor, su pórtico de amplias dimensiones y caracterizado por la presencia de columnas de tipo toscano, o el coro.
Si tienes previsto visitar próximamente Talavera de la Reina no dudes ni un segundo en conocer in situ esta Basílica de Nuestra Señora del Prado que está abierta al público tanto en horario de mañana como también de tarde.

Hace unos días la localidad de Campo de Criptana, situada en la provincia manchega de Ciudad Real, se encontraba de máxima actualidad debido a la muerte de su hija más afamada nacional e internacionalmente: Sara Montiel. Una actriz y cantante que consiguió convertirse en la primera española que causaba sensación en Hollywood.
Por dicho fallecimiento, muchos son los fans de la misma que tienen pensado viajar hasta la mencionada villa con el claro objetivo de conocer in situ la tierra que vio nacer a tan ilustre estrella. De ahí que a todos ellos queremos darles a conocer uno de los monumentos que no pueden dejar de admirar en dicha visita: la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
En el siglo XVI tiene su origen este templo que, sin embargo, presenta un aspecto actual que es fruto de la remodelación a la que se sometió a mediados del siglo XX después de que durante la Guerra Civil fuera incendiada.

En concreto fue en el año 1958 cuando abrió sus puertas aquella edificación religiosa que presenta una serie de señas de identidad que la caracterizan como es el caso, por ejemplo, de su torre del campanario que tiene como principal característica el que dispone de un chapitel de pizarra.
De la misma forma tampoco hay que pasar por alto el que en su interior conserva obras artísticas de gran valor como una talla del siglo XIII de Nuestra Señora de Villajos o la talla de la titular de esta Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Campo de Criptana.

Los romanos parece ser que fueron los primeros pobladores de la localidad de Camuñas, una población situada al sur de la provincia de Toledo que se enmarca dentro de la Comarca de La Mancha.
Sus aceites, sus vinos y el azafrán son los tres productos alimenticios que le han conseguido dar fama mundial a este municipio y es que los mismos cuentan con una calidad amparada por las denominaciones de origen correspondientes. Sin embargo, cualquier visitante que acuda a aquel para disfrutar de ellos no puede perder la oportunidad de gozar también de sus monumentos más importantes:
Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. De estilo renacentista es este templo, sito en el corazón histórico de Camuñas, que destaca especialmente por poseer una bella torre de estilo mudéjar.
Molino de viento La Unión. Como Bien de Interés Cultural está catalogada esta construcción que se puso en pie en la segunda mitad del siglo XIX y que desde ese momento se convirtió en pieza fundamental de la economía del pueblo. No obstante, hoy es uno de los símbolos de aquel.

Museo Etnológico. El Corpus Christi es la festividad más importante que existe en Camuñas pues cuenta con unas tradiciones y unas costumbres de siglos de historia y de singularidad propias. Por ello, en dicho centro cultural se permite que cualquier visitante descubra la esencia de la misma a través, fundamentalmente, de los conocidos Pecados y Danzantes. Una fiesta que está declarada de Interés Turístico Nacional y que suele celebrarse en mayo o abril.

La ciudad de Toledo está llena de monumentos artísticos y arquitectónicos que ejercen, sin lugar a dudas, como símbolos dentro del patrimonio religioso, civil o cultural. Precisamente en este último es donde ejerce un papel esencial el conocido Teatro Rojas.
Cualquier turista que haya organizado su viaje y haya elegido alojamiento entre los mejores hoteles de Toledo online no puede marcharse de la ciudad sin realizar una visita a este mencionado centro cultural que toma su nombre de uno de los dramaturgos más conocidos de la provincia: Francisco de Rojas, afamado por obras como “Donde no hay agravios no hay celos” o “Entre bobos anda el juego”.
Sobre un anterior corral de comedias fue donde se llevó a cabo la construcción de este citado espacio escénico en cuya obra y proyecto participaron arquitectos tales como Luis Antonio Fenech o Ramiro Amador de los Ríos, entre otros.

De esta manera fue como comenzaron las obras de construcción del Teatro Rojas en el año 1866 y no sería hasta 1879 cuando finalizaron las mismas. Así, quedaba inaugurado el citado el 19 de octubre de ese último año y se hacía con la puesta en escena de una de las obras más importantes del anteriormente citado autor que le da nombre. En concreto se representó el drama “Del Rey abajo ninguno”.
Su telón de boca, las pinturas que aparecen en el techo y que representan a la musa del teatro (Talía) o los palcos son algunos de los elementos más significativos de este espacio cultural de Toledo, referente dentro de los teatros del siglo XIX en nuestro país.

324 kilómetros de extensión, unos 8.000 habitantes y una altitud sobre el nivel del mar de 650 metros. Estas son tres de las principales señas de identidad de la localidad de Tobarra, sita al sur de la provincia de Albacete, que es conocida por su Semana Santa. Dicha festividad está declarada de Interés Turístico Nacional pues tiene la peculiaridad que durante dicha celebración tienen lugar 104 horas ininterrumpidas de toque de tambor.
No obstante, aunque dicho evento sea su principal embajador, esta ciudad cuenta con otra serie de atractivos tales como el conjunto de sus monumentos:
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. En la primera mitad del siglo XVI fue cuando dieron comienzo las obras de construcción de este templo que se enmarca dentro del estilo renacentista, aunque cuenta con elementos góticos tales como las bóvedas de crucería.
Santuario del Cristo de la Antigua y Virgen de la Encarnación. Como Monumento Histórico Nacional está catalogado aquel, cuya belleza recae en la conjunción de elementos de diversos estilos: camarín rococó, artesonado mudéjar…

Museo del Tambor. En la antigua Ermita de la Purísima, que data del siglo XVII, es donde se encuentra este espacio cultural de gran valor en Tobarra precisamente por esa tradición que existe durante la Semana Santa.
Ruinas de la fortaleza musulmana. Los vestigios de esta construcción también merecen la pena ser visitados. Se encuentran situados junto al citado Santuario del Cristo de la Antigua y entre ellos destaca especialmente su torre.
El Convento de los Franciscanos, la Iglesia de San Antón o el Reloj de la villa completarían este recorrido por Tobarra.

El ser una de las ciudades más importantes de España en materia escénica, por contar con un conocido Festival de Teatro y por poseer un museo que gira sobre este arte en el periodo de los siglos XVIII al XX, es el que ha hecho de Almagro uno de los rincones de obligada visita en la provincia de Ciudad Real.
Sin embargo, los turistas que llegan a dicha población también deben saber que en la misma tienen la oportunidad además de disfrutar de una interesante ruta recorriendo los conventos más singulares e impresionantes que posee:
Convento del Santísimo Sacramento. Entre las edificaciones religiosas de este tipo el que ahora nos ocupa es uno de los más importantes. En la actualidad de él pervive la iglesia, llamada de San Agustín, que fue construida a partir del año 1625 y que actualmente es la sede del anteriormente citado Museo Nacional del Teatro.
Convento de la Asunción de Calatrava. En la primera mitad del siglo XVI, concretamente en 1519, fue cuando comenzó a erigirse esta edificación donde se entremezclan los estilos gótico y renacentista. Está declarado como Conjunto Histórico-Artístico.

Convento de Santa Catalina de Siena. En el siglo XVII es donde se encuentra el origen de esta construcción que fue realizada por Jerónimo de Ávila siguiendo la voluntad que su esposa le manifestó antes de morir.
Convento de Nuestra Señora del Rosario. Una de las figuras más influyentes del siglo XVI como fue Fernando Fernández de Córdova y Mendoza es la que decidió poner en pie este convento que se convirtió en la antigua universidad renacentista de Almagro.

Cualquier oportunidad es magnífica para conocer la ciudad de Toledo y especialmente lo es ahora que acabamos de empezar a disfrutar la Semana Santa. Y es que en dicha ciudad la misma es una fiesta que está catalogada como de Interés Turístico Nacional.
En concreto, en dicha urbe manchega esta Semana de Pasión se ha convertido en el segundo festejo más relevante de su programación después del famoso Corpus Christi. Su sobriedad, el misterio que encierran sus pasos o la devoción de quienes participan y asisten a las diversas salidas procesionales son las principales señas de identidad de esta celebración religiosa que ha tenido que someterse a duras pruebas durante su historia. Precisamente uno de esos episodios más trágicos fue la destrucción de muchas de sus valiosas tallas durante la Guerra Civil que luego tuvo que reemplazar.

Por todos estos motivos merece la pena disfrutar de la Semana Santa de Toledo y especialmente por procesiones como la del Miércoles Santo que es conocida, sobre todo, por el hecho de que en ella participan los Caballeros del Cristo Redentor que portan faroles encendidos.
El Viernes Santo también es muy especial dentro de este festejo religioso y es que sale a las calles la procesión del Cristo del Buen Fin. Sus caballeros, que van acompañados por los conocidos “armaos”, toman también un papel relevante en aquella donde todas las miradas van dirigidas al Santo Sepulcro y por la calavera que corona el mismo.
Y todo ello sin olvidar tampoco a la procesión del Sábado Santo, cuando recorre Toledo la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte.

En el caso de que hayas elegido Albacete para disfrutar de estas próximas vacaciones de Semana Santa es importante que tengas en cuenta que en dicha ciudad, además de conocer a fondo la singularidad de la mencionada festividad religiosa, también tendrás la oportunidad de descubrir algunos de sus monumentos más espectaculares.
En este sentido, queremos ayudarte a que aproveches tu estancia para conocer in situ esos espacios que identifican a la urbe castellanomanchega. Por eso, te mostramos los tres lugares imprescindibles:
Pasaje de Lodares. Entre las calles Mayor y Tinte se sitúa dicha galería comercial, construida en el año 1925, que es la mejor joya del arte modernista que en existe en toda la ciudad de Albacete. Pero no sólo eso, además es una de las tres galerías de este tipo que aún se conservan en nuestro país.

Posada del Rosario. En el siglo XVI es cuando se puso en pie esta edificación que actualmente ejerce como un perfecto ejemplo de lo que es la arquitectura popular del lugar. En la calle que le da nombre es donde se encuentra situada aquella, declarada Bien de Interés Cultural, donde pueden apreciarse elementos de diversos estilos como el mudéjar o el gótico.
Catedral de San Juan. El símbolo del patrimonio religioso de Albacete es este templo de principios del siglo XVI donde toman protagonismo sus fachadas o la Capilla de la Virgen de los Llanos, que conserva un retablo barroco de gran valor.

Descubrir el interesante patrimonio arquitectónico y artístico que posee, representado especialmente por las conocidas Casas Colgadas, es uno de los principales motivos que lleva a preparar un viaje y a alojarse en uno de los muchos hoteles que hay en Cuenca. Y es que, desde luego, que esta ciudad castellanomanchega es una auténtica joya en este sentido.
Entre los monumentos más interesantes que posee y que están al alcance de la mano para ser descubiertos por los viajeros se encuentra el Hospital de Santiago Apóstol, que fue construido en el siglo XVI, más concretamente en el año 1511.

El corazón de esta edificación sanitaria era y es, sin duda alguna, su patio porticado pues en torno a él se establecía todo el conjunto de instalaciones que existían en la misma, eso sí las mismas estaban separadas por géneros. Así, había unas para las mujeres y otras para los hombres.
Una zona aquella que además destaca por tener una pila o fuente, que cuenta con la inscripción del 3 de junio del año 1600 y que sobresale además por estar ornamentada con el escudo de la Orden de Santiago. No obstante en la actualidad llama también la atención por la Virgen de la Milagrosa que la culmina.
Su fachada, que fue realizada a principios del siglo XVII por el maestro Francisco de Mora, así como su ábside o su escalinata son otros de los aspectos más destacables de este Hospital de Santiago Apóstol de Cuenca.

Las vacaciones de Semana Santa están a la vuelta de la esquina y por ello son muchas las personas que ahora se encuentran pensando qué destino elegir para descansar y vivir intensamente dicha celebración religiosa. En el caso de Castilla la Mancha existen múltiples ciudades y localidades para hacerlo, pero entre todas ellas destaca Cuenca.
Y es que dicha urbe es muy especial en este sentido pues su Semana Santa posee la catalogación de Fiesta de Interés Turístico Internacional. Un hecho este que, entre otras cosas, es debido a que la misma cuenta con un total de seis siglos de historia a sus espaldas.
Una belleza especial, serena y fervorosa es la que está patente en todas y cada de las salidas procesionales que tienen lugar durante esta Semana de Pasión que, como no podía ser de otra manera, arranca con la procesión del Domingo de Ramos, la de Jesús entrando en Jerusalén y Nuestra Señora de La Esperanza.

Calles engalanadas, olor a incienso y mucha fe son las protagonistas estos días de la vida en la capital conquense que espera pacientemente los pasos de cada jornada. No obstante, el que consigue un mayor seguimiento es el conocido como Procesión de las Turbas, un momento en el que vecinos representan, el Viernes Santo, el camino de Jesucristo hacia el Calvario.
Por todas estas razones, y otras muchas más como la gastronomía típica de Semana Santa, merece la pena pasar las próximas vacaciones en Cuenca.